viernes, 2 de julio de 2010

No soy un zombie...

La fibre mundialista crea, según Rexona, zombies mal olientes que desean fútbol. Es ahí cuando me pregunto: "Juan, ¿ Eres un zombie mundialista? ¿Es verdad que un comercial así busque, de forma tal vez burda, una identificación contigo?"

"No." Me respondí.

Es, entonces, que me entero del siguiente comercial futbolero nominado en cannes para GP Film.



Observo a los Hooligans cantando la rola que, a mi parecer, lidera el ranking de canciones más melosas y fresas de la historia, me doy cuenta de que sus gargantas se unen para entonar uno de los himnos más dulces que unen a los dos amores del hombre en esta vida: El fútbol y la mujer. Sentir la piel de gallina mientras levantas el puño gritando con pasión por ese balón, por ese cabello, por esa sonrisa... Por ese gol.

Miro los maltratados rostros cantando con la misma pasión con la que buscamos partir en dos los estadios para apoyar al club, buscamos gritar y que, por medio de ese grito, se convierta en llanto aquel cántico que sale por nuestras gargantas y se impacta en las redes arrastrando el balón.

Grita, canta, empalaga... Que no es tu mujer. Es el fútbol... ese no te engaña, no te deja, no te exige. Se vive, se siente, se respira, inspira, fomenta a la ira, incita a la lucha, levanta el espíritu y revienta el corazón.

Eso es fútbol. Eso es amor.

Con ésto si me identifico. Si mi mujer no lo agradece... puede esperar en la banca.

Jhonix (Juan Mendoza)